viernes, 10 de septiembre de 2010

tos de perro

                 
Otra vez vos, y tu ladrido me sacó el sueño. Ahora te cuento… estaba soñando que visitaba una casa donde había en un almuerzo, hermanos tragaban alegría en forma de postre, y creían que la vida era jugar al futbol en Europa. La madre servía a cada uno lo que correspondía, y el padre hablaba sin pegar (ni siquiera un grito).
¡Ay! Como si fuera tan cómodo dormir en esta banca. Una rata me robó el último pedazo de pan, pero quizá, tenía más hambre que yo. Tal vez mañana, en el monumento a San Martín, sea más cómodo, porque ya termina esa exposición de autos. O tal vez en la terminal de colectivos, que estaban renovando.
Es curioso, que allí la plata se aferra mas fuerte al bolsillo, o la gente me mira como una estatua viviente sin gracia y con una gorra, a la que no se le puede depositar ni siquiera el ticket de supermercado de consuelo. ¿No pensás igual perro?
Al final, no sé por qué vivo, si a nadie le interesa si sigo en pié. En cada puesta de sol, me pregunto lo mismo. Pero no sé, al final sólo compro a expensas imaginación como para seguir atado a esta rutina… Otras veces me pregunto ¿qué come la luna que está llena?
En televisores, hablan de inflación, pero lo único que veo que se inflan más los círculos de las mujeres, porque me acuerdo que mamá tenía cara. Pero las mujeres de revistas en vez de cara tienen dos círculos cada vez más y más grandes. Vení perro, ya me despertaste ahora escúchame un rato más.
No me interesan las drogas, ni las armas, demasiado con lo que vi antes. Me gusta entretenerme, viendo personas que corren todo el día, alguien las debe apurar. Una vez un viejo me gritó “por qué no laburas, así tenés idea de la vida vago”. Seguro tuvo un mal día, más que pedirle una moneda no hice. Encima, él había tirado la comida del almuerzo, en ese “restoran” difícil de pronunciar. Pero si tiraba comida… podría haberme tirado una moneda… o dos ¿no?
Porque con la pomada me fue mal perrito, los tipos, lo único que querían era que lustre rápido y barato. Deben ganar poco, porque si se podían hacer los idiotas, lo hacían, sin ningún problema. Y más de uno se quejaba. Realmente no quiero saber lo que es la vida, fijate que esa gente, puede insultarnos, o no pagar. ¡Y nadie dice nada! debe ser porque es lo correcto. A vos te debe ir peor, ¡lástima que no sabes hablar!
No sé qué problema tienen. Me tienen cansado, como cuando empiezan con lo de negro. Hay gente negra, música de negros. Hay trabajo blanco que es mejor que el negro, hay mercado negro supuestamente más jodido. ¡Ni la comida se salva! También está la papa blanca y papa negra, no sé cuál alimenta más. Pero me pregunto si también habrá corazones blancos, y corazones negros, ¿cuál me podrá querer más?, o si a caso existen las bocas blancas que comen menos.
Yo no elegí el color, y no me quejo, no sirve de nada. Pero cuando sea grande, voy a tener un trabajo, voy a poder tener un hijo que comerá todos los días. Voy a tener la novia más rubia de todas, o bueno, si es morocha no importa, yo la voy a querer igual. Antes si, escuche de unas revistas que saben “como atraer pareja en diez pasos”. Quizá lo haga en veinte, porque soy un poco lento y tengo que aprender a leer primero. Pero así me aseguro que lo hago bien.
Perrito no importa si te estoy mintiendo, si total sé que no me estas escuchando.

2 comentarios:

Fran dijo...

Me atrapan tus palabras, amigo. Si el perro no te escucha, yo siempre lo haré

Horacio dijo...

La realidad cotidiana, la que vemos sin mirar, embarcados en nuestras prisas. Muy buen texto.

Abrazo