sábado, 16 de octubre de 2010

Apología

Él no está, pero eso la hace más difícil para que se vaya. ¿Como lastimas a un fantasma? Porque Casper no posee ni revolver, ni espada, pero creo que a los espectros se los bate con armas metafísicas, y no poseo más que la ignorancia con aleación de estupidez.
Mis ideas son carabelas calaverorzas, perdidas en el desierto de tu mente, que se vuelve arena, en cada intento ciego por traerte aquí. Me sonríes, probando, si esta marioneta aún sigue con vida. Pero los golpes de tu boca, son más fuerte que cualquier puñal, así sea tuyo.
No quiero creer, pero parece que el cuerpo tiene mejor memoria que la memoria. O al menos, ese título le pongo a la situación. Hace tiempo, que asisto a la cárcel de tu historia, pero parece que hubo un previo poblamiento de ratas. Que de repente apareció una, que se reproduce con el agua y come (back) una y otra vez.
Haciendo sangrar a recuerdos, dando vida no hay, hasta una mentira es suficiente para mantener la disputa de anfitriona. Mientras me apalean tus gratos besos, tus perfumados versos, que de a poco me acomodan, para que caiga desorbitado y lejos de mi. 

jn.-

2 comentarios:

Santiago Ocampos dijo...

muy bueno, el amor siempre necesita del espacio que genera la soledad, que en este caso es una cárcel llena de recuerdos, de olvidos, pero sin embargo una soledad enamorada.

Horacio dijo...

"No quiero creer, pero parece que el cuerpo tiene mejor memoria que la memoria."

Bravo,muy bueno. "Hay memorias que el cuerpo guarda", me dijo alguien, una vez.

Abrazo