
Soledad más que una mujer,
ella es un tango… de esos
que destripan las penas,
de esos que vuelven y revuelven el ayer.
Sus versos con gusto a malbec
condenan su alma herida,
haciendo infiernos sobre su piel,
y sueños a alguna que otra pasión,
esas que no valen ni dos chirolas.
Peregrina de ciegos pasos
entre barrancos y adoquines,
las estrellas son cómplice de su ser,
mientras desata amores
que abrazan como las peores brazas.
Y apareces tu…
Desengaño escalofriante que muestra
¡qué minga! tu inocencia de mujer,
se olvidó en ese bar perdido,
como la última curda.
Mientras tu nombre se hace carne,
don-de aquel último suspiro
de la gota de rocío besa al amanecer.
Contienes a tu luna de terciopelo,
testigo de tus bienes preciados,
retuerces esa mueca
que te perfila de asesina,
¿y por qué?
mataste, todo lo que hasta hoy…
creía de una mujer.
jn
6 comentarios:
Varias cosas:
a) Me gustó el poema.
b) No hay como los besos con gusto a malbec. Son impagables y sublimes.
c) Me gustaron estos versos:
Y apareces tu…
Desengaño escalofriante que muestra
¡qué minga! tu inocencia de mujer,
se olvidó en ese bar perdido,
como la última curda.
d) Estoy estúpidamente enumerativo.
Abrazo
Gracias Horacio ! Me compre La tierra plana, ya la estoy por terminar.
muy buen poema jorge, me impresiona tu trabajo sobre la soledad, es como que ella a la vez deseo pero también repulsión, la soledad es tu alter ego y a la vez tu excusa para seguir dandole cuerda a la poesía de todos los días.
Un poema intenso Jorge, con ese deje a tango- nostalgia y la pasión como vino entre los labios. Mi primera vez paseando por tus letras...Y un placer será seguirte de cerca.
Un abrazo de buena madrugada ya...
A.
Es un placer poder leerte Jorge y pasearme por tu blog. Un saludo.
Gracias Andrea BR y Virtudes, el gusto también es mio por seguirlas en sus respectivos blogs. Saludos y nos leemos !
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