martes, 22 de junio de 2010

Arte extraña o extrañ(a)rte



Arte extraña o extrañ(a)rte
Un rastro oscuro asoma, o es el viento que muerde el mar. Oigo susurrar tu última sonrisa, entre ruidos de olas y entre nudos de mi nuez de Adán. Hubo un tiempo que fue hermoso, cierto, pero creías en mí perdido, lo que nunca encontraste en vos. Mataste un libro en tu cabeza, y yo no tuve más que entregarme al olvido.
Destino incierto que tiene el amor, sobre todo cuando puedo estar con vos sin estarlo, cuando puedo decirte ‘hola’ sin saludarte, cuando puedo darte mil besos y nunca jamás haberte besado. Aún así nos entre-teníamos.
En esta relación, nos embriagamos de vacío, festejábamos con abrazos fortunas del azar y caímos con soltura a un engaño, es cierto, pero fue hermoso. De repente, me encuentro hoy reducido a un mundo que empieza en un atado de cigarros y termina en un moñito de tela llamado rutina.
Pero qué fácil armábamos y desarmábamos los nacimientos de Venus. Nos reíamos de la Gioconda. Nacíamos y renacíamos a Davies y juicios finales. Escribimos guiones de oro y de cobre, de azúcar y sal, de sal y pimienta, para todos los gustos, como él éxito de aquella ciencia ficción llamada “Alegría”, que presa del viento, también se la llevó.
Expulsamos diablos de Arezzo. Invocamos colores que envidiaba esa señora de apellido Guernica, y que Munch no podía dejar de hacerla gritar. Dejamos sordo a Beethoven, con la novena, décima y centésima sinfonía ¡pero ni nosotros nos escuchábamos! Si mas de una vez confundimos 'all you need is love' con 'sympathy for the devil'. Dime cariño ¿Cuál es mi nombre?
Aquello que más nos alimentaba, era lo que más desconocíamos. No tengo por qué explicártelo. Ese no es mi rubro, el traje de confesión me queda chico y arrugado de paso.
Pero lo que sí te puedo decir, es que eso que habíamos hecho era arte, un poco extraña quizás, pero si nos proponíamos hubiésemos creado la octava maravilla, tan sólo en un 14 de febrero. Ahora no ha quedado nada, ni de ese puente de fantasías, ni de esos laberintos retoños de nuestras mentiras, no me ha quedado más que una vida sin vida. Pero sigo haciendo este arte extraña, o mejor dicho aun no he parado de extrañ(a)rte.
jn.-

lunes, 14 de junio de 2010

En Córdoba ya hay un boliche para niños

En pleno centro de la ciudad, hay una discoteca para menores de 13 años.

Les encanta el reguetón y se saben cada una de las coreografías; pero recién cuando suena cuarteto se animan, con bastante timidez, a invitar a bailar a aquella chica que les gusta, que tampoco se anima a decirle que sí. Después de la insistencia de sus amigos y amigas, y tras varios empujones para acercarlos, se agarran de las manos y comienzan a bailar al ritmo del tunga-tunga.

Tienen entre 9 y 12 años, algunos incluso un poco menos, y les encanta el boliche. Les fascina bailar, escuchar música y estar con sus amigos en una disco con luces bajas, humo de colores, pantallas gigantes y todos los condimentos típicos de estos lugares.

Y mientras algunos hacen todo lo que cualquier joven haría en una discoteca, otros corren, juegan a la mancha y hacen carreritas para ver quién llega más rápido al baño.

Hasta hace pocos años, el primer contacto de los "chicos" con la movida nocturna eran las matinés, que de hecho siguen existiendo y están dirigidas a adolescentes de entre 14 y 18 años. Sin embargo, la tendencia indica que, cuando llega el fin de semana, los niños también tienen ganas de "salir" a divertirse.

"Está muy bueno, es re copado. Bailamos con las chicas y con todos", cuenta Lucas, de 12, quien conoció el lugar por una amiga de su barrio. "Es divertido, dan linda música. Yo vine la primera vez a un cumple y me gustó y le pedí a mi mamá que me trajera otras veces", agrega Carhen, de 11, mientras baila junto a sus amigas en City Teens, una matiné ubicada en pleno centro de la ciudad, más precisamente en el interior del Patio Olmos.

El lugar está ambientado para realizar todo tipo de eventos y los sábados entre las 19 y las 22 se convierte en matiné para menores de 13. En la disco no se vende alcohol y la entrada cuesta 15 y 20 pesos, para nenas y varones respectivamente.

Este "boliche" para bajitos tiene un sitio web propio y un perfil en Facebook que lo anuncia como un lugar fascinante con "sonido extreme , pantalla gigante y plasmas, animador y sorpresas". Y, como en toda discoteca, la música suena a todo volumen durante las tres horas que los chicos permanecen allí.

"Tiene un horario bueno para ellos, además están adentro y no andan por otro lado en donde correrían más riesgos. Me parece un lugar acorde a su edad", dice Gabriela Denardi, quien optó por festejar el cumple de 11 años de su hija en City Teens.

Sin embargo, no todos los papás están de acuerdo: "Mucho no me entusiasma que venga porque tiene 12 años, es muy chico. Yo tengo dos hijos más grandes, de 15 y 17, que todavía no salieron a bailar, pero él me pide esto y lo tengo que acompañar", señala Andrea Pucheta.

Carlos Durán, dueño del espacio, cuenta que los niños y adolescentes (a partir de las 22 el lugar se convierte en matiné para chicos de 13 a 18 años) conforman un nicho que comenzó a explotar hace muy poco tiempo, y que si bien no genera ingresos fuertes debido a que no se vende alcohol, la marca crece y se está instalando.

"Muchos papás no lo conocen y todavía no saben de qué se trata. Nosotros lo hacemos conocer a través del sitio de Internet y en las escuelas", agrega.

Basta de juegos. ¿Es que estos niños saltean la infancia, o simplemente la viven de otra manera? "Cuando entran aquí se sienten fascinados. No se imaginaban que un lugar así de grande, ambientado con sillones y telas, con iluminación de colores y con espejos. sea todo para ellos, que pueden entrar y disfrutar como los chicos grandes. Algunos enseguida se ponen a bailar, pero otros, los más chiquitos, corren todo el tiempo", cuenta Durán.

En la disco se permite a los padres ingresar a conocer, incluso permanecer allí un rato, para que puedan "quedarse tranquilos", pero sin que los chicos los vean. "Les respetamos su privacidad", aclara el propietario de City Teens.

"A mí me encanta. Hablamos con otras madres y nos parece una buena idea. Acá está todo muy medido en base a la edad de los chicos y eso me genera mucha tranquilidad", sostiene Miriam Romero, mamá de un varón de 12 años. A Alexis, de 10, ir a la disco le gusta porque "hay chicas lindas" y se divierte con sus amigos. "Hay mucho ambiente, está re bueno para bailar y estar con las chicas. A mí las chicas me encantan", agrega su amigo Joaquín, de 12. En tanto, Carla, de 13 años, con vincha preadolescente y maquillaje de adulta, admite que bailan con todos.

Para algunos esta tendencia sorprende; para otros preocupa. Pero al parecer, no queda otra que acostumbrarse.


fuente http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/en-cordoba-ya-hay-un-boliche-para-ninos

domingo, 13 de junio de 2010

Camino desnudo


Primer escrito literario, no sé si prosa, o poema, pero en fin producción propia que muestro en el blog. Espero os guste

Camino Desnudo

Camino desnudo frente a ti

Porque me da rabia,

Y me desvanece la persecución de tu silencio

Que por más disfraz que tenga puesto

Es en vano el intento de ser fuerte en el comienzo.


Camino desnudo hacia ti

Porque no hay palabra que pueda vestirme

Y la sincronía de mi estupidez

Cobra factura en tu bosque de deseo,

A su vez que mi discurso, sin curso, no es como el de ayer.


Camino desnudo frente a ti

Pues he quebrado mi cueva hedonista

Y tú allí, no haces más que ser reflejo

Perplejo de aquella manzana prohibida

Que despierta rayos y truenos cuando estas lejos.


Camino desnudo hacia ti

Ya que no encuentro fórmula para este amor

Que en el mes de Abril abrió un reino a lo posible

Y que en tu mente inconsciente, encontraría la llave

Que prendió mi corazón

Y compró un boleto para nuestras almas,

En un tren con destino a un lugar desconocido,

Pero coincido, que en ese viaje, ya no tengo traje,

No lo necesito, si estoy contigo.


jn.-