domingo, 29 de agosto de 2010

poema


Magdalena me llamaste un día,

y estúpida, te pensé libre de pecado.

No sólo tiraste mil piedras,

confundiste amor con censura,

con tal de cumplir fálicamente tu voluntad


Miro al cielo, y en este silencio

las estrellas siguen girando

¿por qué ninguna se detiene para mí?

Llévenme, alguna, la que sea,

hasta el rimel me subestima,

y no deja malear estas llagas, ni esta cicatriz.


Cruel censura,

que en el más ínfimo instinto

se devela la condición de mujer…

que inerva un infierno

en el que la noche es fiel espectadora


No me gustas cuando callo,

no porque esté ausente

sino porque en las sombras,

disparo huellas que recubre el olvido

mientras padezco, eso que los hombres llaman vida.

sábado, 21 de agosto de 2010

deuda perdiente


La luna no quiere verte triste
quizás te has enojado con ella
pero no hace más que seguir tus lágrimas
hasta que ardan en el fuego.

En un oído le contaron
que una estrella callada
sigue tus pasos en este mundo
y que en un lenguaje que no entiendes
te canta lo oscuro que puedes ver
el día, y lo hostil que puedes hacer las noches

No creas que son cuentos,
no intenta convencerte de nada.
En todo caso, hace mucho quiere decirte:
voltea el rostro y verás
que quizá no sea más lindo el mundo de tu imaginación
que el que te golpea entre los vientos de humos y tabaco barato,
pero quizás la persona que te quiere
busca una sonrisa tuya.

Me ha contado que no es por creerse payaso
si así lo fuera, se equivocó de profesión
sólo me confesó, que trata de parir una risa de tu boca
su razón no es que le moleste tu lápida de rostro,
sino porque es la deuda perdiente que él tiene con vos.
jn.-

lunes, 2 de agosto de 2010

En esa esquina

Terminaron los rounds, vos en esa esquina, yo acá. Como siempre hablando solo, mientras vos acostada, me miras dormida. En vano es decirte que te quiero, que te amo, o que serías la mejor salida de mi vida. Pero así como lo digo, se desvanece en la pared que no sé donde termina, y comienza la cortina. Y no se dónde empieza mi estupidez y termina tu indiferencia.
Pero bueno, si el amor fuera una elección, ¿quién elegiría tan preciso dolor? tan exquisito… Vos no, ahí cobarde ni asumes una palabra de lo que te digo, no te interesa. Pero me vuelvo tan necio en creer que despertaras un día y de un abrazo me dirás “te amo”. La ironía mejor la meto en el bolsillo, porque no me ayuda en nada.
En esta escena, veo la relación, yo tratando de ponerme de acuerdo y abajo el público onírico que vuelven sordos mis versos. ¿Y todavía creo en el amor? Quizás porque espero encontrar en vos, lo que pierdo en mí. Quizás realmente perdí en vos, lo que no encontraba en mí.
Gracias por no entenderme y dar rienda a mi imaginación. Que por lo menos no me ha desvelado, porque entonces, ahí si estaría en el borde de la locura. Y no puedo decir que es locura de amor, si no me amas, no me escuchas, me das cuerda para armar guiones de monólogos de cuarta, que terminan confirmando que no puedo vivir sin vos. Hasta que ataca tu manera tan grata de no decir nada, de-mostrar nada. No sé cómo no se te ha quebrado un espejo.
Lo peor es que soy necio, y busco que me quieras, cuando no te querés ni a vos misma. De donde voy a sacar eso, ¿de mis fantasmas que me persiguen? creo que hasta ellos ya se han ido.

jn.-