domingo, 19 de junio de 2011

Una visita al jardín

El martes estaba pensando en la tarea de francés, el parcial de psicología del aprendizaje, cómo iba a imprimir el trabajo evaluativo de mañana, recordando si la bicicleta tenía aire y rezongando por la tinta de la impresora, cuando entonces…me llega un mensaje de la seño Pao. En el mensaje nos invitaban el día 15 del corriente mes, a leer cuentos a los niños del Jardín Nº 49 Andalue del barrio Anai Mapu. En otras palabras… mi jardín. Lleno de tareas y compromisos, pregunté a dos amigos, Alí y Emiliano, si me acompañaban y amablemente aceptaron. Ellos dibujarían para los chicos. Al día siguiente, pactamos horario y fuimos en búsqueda de aquella travesía inoportuna.
Llegamos al jardín, los chicos armaron rápidamente filas, quizá querían parecer un batallón esperando el dictamen del general. En este caso, quien narró el cuento, es la misma persona que escribe estas letras. Y pensé, no es que “quizá”. Realmente es un batallón, un escuadrón de sueños, o más bien un ejército de ángeles. Con ojos llenos de futuro, con manos llenas de vida, con fantasías de naturaleza pura. En sus sonrisas aturde la incertidumbre por la sorpresa, en sus mejillas se respira su aprecio por la simple tarea de narrar una historia. Y te piden que hables, y te piden que repitas, y te piden que te pares, y te piden que te rías, y te piden una caricia, y te piden una mirada y te piden nada, y te llenan el corazón de felicidad. Rousseau de ver a estos niños hubiera escrito unas 54 versiones del Emilio, Saint-Exupéry le hubiera dedicados miles de petit princes.
Tras un debate con los miembros del pelotón azul, naranja, amarillo y verde de la 5ta. división, logramos llegar a un acuerdo: el relato del cuento por un dibujo, ¡sin más vueltas! Hubo gente que resistió, otras que lo regalaban, pero finalmente todos accedieron al pacto. Todos habitantes del país de no me acuerdo
Cuando comienza la historia Gastón, el sapo glotón  se dispara una aurora sobre los pitufos. Se despiertan murmullos. Son ellos manejando el universo, mezcla rara entre ficción y alegría. Sigo leyendo, chusmeando veo como un mini profesor explica la anatomía del sapo a un grupo de alumnos. Otra patriota ensaya el izamiento de la bandera del viernes. Siempre están los barrabravas del tablón y el jugador número doce haciendo quilombo al frente, pero nunca ausente esa risa pícara. Emiliano y Alí dibujaban los animales que formaban parte del relato, con la supervisión de Picasso con zapatillas número veintitrés en la izquierda, y Ace Ventura hablando con el caracol y la libélula que no atrapó Gastón, por la derecha.
Cuando terminó el cuento, nos dieron “las muchas gracias”, inclusive, reconocieron que fue  “de todo corazón”… esas voces inocentes, ese espíritu tan puro, y yo usé su lengua, y hoy mi cuerpo es quien dice ya no eres así. Y vuelvo a pensar, en esa infancia que se olvida, y se arruina con el tiempo que perdemos al perderle sentido a nuestros días. Hoy, con un par de años encima, veo qué fácil se alegran, ellos sin contaminación de cultura, se contentan con que uno dedique un poco de  su tiempo…
Cuando nos fuimos, guardé en el bolsillo estas palabras y quería compartirlo con todos los que les llegue este mensaje. Y si alguna vez están vencidos, no se sientan vencidos, aun siendo esclavos, no se sientan esclavos. Les puedo asegurar que la sonrisa de un niño les devuelve el aire que da vida a ese niño que tenemos adentro. Chaplin decía que un día sin sonrisa es un día perdido, y tenía razón.
Por último, mis felicitaciones al cuerpo docente y no docente del Jardín, un grupo muy especial de personas comprometidas con su trabajo, y se refleja permanentemente en sus alumnos.

jn

5 comentarios:

Bárbara dijo...

Hola Jorgito!°!!,primero y nobleza obliga ,agradezco que me agregaras al blogroll de tu blog..,
Segundo..como entre otras cosas también soy profesora para la enseñanaza pre-escolar..admiro,reconozco y entiendo los sentimientos de todos los integrantes de esos batallones ávidos de dar y ávidos de recibir.sin más..,de regalar vuestro afecto en la simpleza de un beso,un abrazo,una sonrisa,una mirada cómplice..esa que tal vez en el camino..lentamente algunos fuimos perdiendo...,y rescato..de tu narración..,esas ganas por "volver a ser"" y que como mayor ya se reconoce en la pérdida de la inocencia..y la dureza de los gestos..,pero en éste en particular,el tuyo,el de tus amigos cómplices ,compañeros..sigue existiendo la magia..,sino,no hubieran ido..y eso es gratificante,lo fue para los peques..y debe serlo para ti!!!
Gracias por compartirlo..
besos y mucha luz!!!

Poetiza dijo...

Jorge, que linda visita al Jardin, que bello leer este post, me llena de ternura. Besos, cuidate.

Pato dijo...

Que te puedo decir???
Que me emocioné y recordé mis años trabajando con esos batallones incansables de colores y caritas únicas. Esas caritas de las fotos son únicas y a la vez universales, es la sonrisa de los niños pequeños así, de tiza, de harina, de miguitas de pan.

Jorge, yo pensaba -mientras te leía- ya desde el otro día andaba con ganas de leerte en mi programa de radio (Perras negras), pero no pensaba que sería por este lado, ando pensando en la palabra "escribir" para hacer el programa y sin lugar a dudas esta tiene que ver mas con "leer" pero creo que van de la mano, siempre que uno escribe, se termina de completar el relato cuando otro lo lee y ni hablar cuando quien lo escucha es un niño, así con esa cosa genuina con que lo has contado.
Esta semana armo el programa y te aviso, dale? Estaría presentando este escrito y un par de poemas tuyos, si querés elegirlos vos adelante!!!

Besos!

Poetiza dijo...

Jorge, paso a dejar saludos y un beso amigo, cuidate. Bello leerte.

Horacio dijo...

Muy tierna entrada. Y sí, los peques son así.

Abrazo