martes, 19 de julio de 2011

Como la noche blanca,
la noche blanca,
muestra la hilacha
donde aquél demonio
metió la pata.

Y sobre un rosado,
triste y rosado corazón.
Se castigaron los tormentos
de un amor
amordazado.

Se destripa mi lamento,
medio muerto del desazón.
Justo al medio de
la noche, que le escribo
una canción.

Se amerita al descubierto
los silencios y el perdón.
Justo en medio  de
un retruco del fantasma
de su voz.

En medio de un dos por cuatro,
¿falta envido o era flor?
No recuerdo, si era cuerda,
una sombra, o un adiós.
Me tiró por la ventana,
como si fuera el pior traidor.
Menos mal que me quería,
menos mal que era amor.


5 comentarios:

Santiago Ocampos dijo...

me gustó este poema con ese ritmo tan particular,muy bueno

abrazo

Horacio dijo...

Es cierto. Tiene ritmo, me quedo con lo de "un retruco del fantasma de su voz". A veces, hay que ir por él y apostar a todo o nada.

Abrazo

Sol dijo...

Muy lindo poema, Jorge, muy muy lindo.
Besos!

Anónimo dijo...

Hola :

Me llamo Eliana Villarreal soy administradora de un sitio web. Tengo que decir que me ha gustado su página y le felicito por hacer un buen trabajo. Por ello me encantaria contar con tu sitio en mi directorio, consiguiendo que mis visitantes entren tambien en su web.

Si estas de acuerdo hazmelo saber enviando un mail a eliana.villarreal.bravo@hotmail.com
Eliana Villarreal

gallega dijo...

MARAVILLOSOOOOOO JORGITO