jueves, 17 de noviembre de 2011

Ma petite joie


Ma petite joie



Una vez conocí
Foto: Sofía Wertmiller
a una mujer:
su rostro
apresaba
dos luceros
que tendían
al alba,
una sonrisa
tímida, que,
disimulaba
alguna descorazonada.

Imaginaba
el roce de su boca
y la mía.
Pensaba
cómo hacer
de su rostro
y el mío,
poesía.

El azar
quizá sea una
arquitectura avara.
Sin sentido,
confuso
e inclusive
llega a ser justo.

Otra vez la conocí,
de otra manera,
labios esbeltos
sabor a Patagonia,
su voz
era la prosa que
entona
el viento
en los rincones
donde cobija
sus secretos
el alerce.

Su cara se hizo
de fino cristal y
enardecía
las sábanas
que contorneaban
la locura y el pudor
que a veces,
dicen que
la solución
es el mismo
problema.

La última vez que la vi,
ya no era persona,
era la noche, la sombra,
la luna, Ella,
que acariciaba
las yemas
de mis dedos,
mientras
la conquista de
su cuerpo
no era un mero sueño.

Sin leer a Einstein
llegamos a saber,
que el tiempo es
relativo y no
universal, menos
aún ideal.

¿Serás la
vana noche
mujer,
la que se
asemeja a la
alegría?
¿será que en el día
lo precioso
deja de estar?
¿Y como
simples horas
volvemos a ser?
¿a ser o hacer,
es el dilema?

La voz de la
mañana se
hace presente…
yo me levanto,
como la cigarra…
cantando al sol.

jn.-

3 comentarios:

Horacio Beascochea dijo...

Muy bueno, Jorge, no sólo la voz de la mañana se hace presente, también tu poesía.

Abrazo

Anónimo dijo...

Baby Etchecopar le contesta a La ventana indiscreta de Julia

Allek dijo...

Hola que tal..
después de unos meses obcecados
vuelvo a tomar las riendas de mi Caja De Zapatos..
he vuelto con una nueva nota llamada “ Secándonos”
te invito a que sigas leyendo..
un abrazo fuerte!!!