Concierto para violín en
mi menor
En la puerta está la
salida,
y un mundo sin colores,
pero no existís ya en la
cama
desnuda, librada de
prejuicios,
y con mi compañía.
Quisiera verte
dormida, desnuda
conmigo, esa sonrisa que
me ataba a la recóndita
fantasía de que eras mía.
Porque eras mía,
eras, no sos, eras no
sos,
y no puedo encontrarte,
ni en otro cuerpo,
otra carne. Es verdad,
la respuesta
no sería buscarte
de ese modo,
pero ¿a donde se teje
el resorte que me haga
escapar del averno
de la locura?
El arco se inclina por el
puente
dilata unas frases, como
lo eran
tus besos. Se expanden
para evocarte
suena triste, pero al
menos
sé que si duele es porque
sigo vivo.
Un día como hoy,
hubo un intento fallido
de
golpe de estado en
Venezuela.
La fuerza militarizada,
caída,
como tus palabras.
Un día como hoy,
no quería darme cuenta
que ya no me
necesitabas.
Dulce bálsamo en mis
venas
rodeo, en que uno,
vuelve eterno a un
instante,
creyéndose maestro del
tiempo
e ignorante de la vida.
La voz te persigue
por la cuerda del violín,
musa de otro hombre.
Y ahora viene, y llega
la nada. Y todavía no te
vas.
Nota: un poco improvisado, creo que es acorde al día. Disculpen las molestias
Nota: un poco improvisado, creo que es acorde al día. Disculpen las molestias
1 comentarios:
un atrevimiento para hacer tu poesía,la sensibilidad que hay en tus letras
un saludo
Roberto
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