viernes, 25 de mayo de 2012

Ariadna



Es tu pelo ajetreando
con feroz albedrío
los colores del viento,
desencadenando
las primaveras
que sumergen a Creta.
Mujer de belleza épica,
hija de siglos de penas
y soledades que espera
el hilo que fabrica alas,
que trama al amor.

Miráme como una cobra
sedienta de mundo,
de cosmos, de universo
y atame con la cuerda
en tu orbe irracional,
en tu locura
profunda como el
corte de la espada
que está en tu mano.

Ariadna, enrédame
en tu calvario
y que detone
el laberinto
que crearon
a tus espaldas.
Quienes no saben
que la magia de
los cuerpos
se logra, como anoche,
en el encuentro de
la carne. En
el encuentro con vos:
esa simetría infinita
que tiene sabor
a libertad.

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