lunes, 3 de septiembre de 2012

Ulrica

En el sur se hunde
la noche, tramando
un fino rostro
de precisa geometría,
que desata la suerte
del aquelarre.
Esa magia de
quince otoños
y quince primaveras
que se mezclan
en la contingencia
del tiempo,
en el pudor de
tu cuerpo,
en un sinfín
de locura.
Si, es cierto,
mis manos
buscan decorar
tu rostro
              tu rostro
pequeño, infinito
y hermoso
que es veneno
ante el tacto
y el recuerdo.

1 comentario:

MUCHITA dijo...

¡Muy lindo poema, Jorgen!