domingo, 26 de febrero de 2012

Lunes


Lunes

Adelanto de "Caleidoscopio Primitivo" (mi primer libro) próximo a la venta. ¡Gracias Kari por la ilustración!


Ilustración: Kari Sanhueza
Así es, es lunes
casi media noche.
Sí, es verdad,
hoy fue un día
triste y no te culpo,
es ajeno a vos.
Demasiado con
haberme recibido.

Cuando
estábamos acostados,
creía que lo más bello
era acariciarte dormida
pequeña luciérnaga.    
Escuchar el rodeo
de tus entrañas,
contemplar el
sigilo de tu alma.

Y al llamado
de tu mano en mi mejilla,
que da lugar a la morfología
de nuestros cuerpos,
van creando una bestia
de dos cabezas
que se arropan
con un poco de sangre
y otro tanto de corazón.

Tan delicada te ves,
como cisne de porcelana
que invita a la aurora
a rociar la cama para
trenzar al jardín de fábulas
en que nos conocimos.
Tus suspiros
echan raíces
en mi pecho
que se disuelve en
venas surcando a
tus manos heladas.

Tu calma remonta la voz,
zumbando a la cutis
de tu carne clara,
misteriosa, eterna, frágil
como la caja musical.

Mujer de ojos cerrados,
que vuelan deshaciendo
la frialdad de la porcelana.
Si supieras lo que
pienso cuando te veo dormida. 
El universo es tan inmenso
y vos acá… con un monstruo…
conmigo entre las sábanas.

Tu presencia es la intensa corriente
que cruje a la par de las ráfagas
con la furia que equivale al mundo entero
mientras la luna descubre doliente
a este lunes que no termina.

Y ya cuando estaba dormido
di por cierto que lo más bello
era estar con vos.
Diosa única sin dios,
que descansas entre mis brazos.


jn



martes, 21 de febrero de 2012

Julia... mi Julia


Julia... mi Julia
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Elogio de la sombra – Jorge Luis Borges

Foto: Sofía Wertmiller
Av. Pueyrredón 1640, vísperas de su cumpleaños, Hospital Alemán. Julia acaba de chocar en su automóvil. Dicen que los accidentes de tránsito no son accidentes porque se pueden evitar. Ahora me pregunto ¿cómo puedo evitar que ella deje de morir?, ¿cómo detener la risa de Basilisco que juega de local en las autopistas de Buenos Aires?
Teníamos que llegar a comprar el boleto para sus vacaciones al sur, a su preciado sur. El ciclo laboral se vino complicado, pero ella siempre se las arreglaba para ajustarse a las exigencias del momento. Salvo esta vez. Estás acostada al lado de mi camilla, y no reís como cuando nos contábamos chistes antes de que papá nos descubriera haciendo alguna maldad. Si, mi hermana se está muriendo al lado mío y no puedo hacer nada. En el año van pasando dos mil quinientos setenta muertes en la provincia, por el motivo que ella agoniza en mi compañía. Si llegaran solamente a ser “sesenta y nueve” sería lo ideal para salir de viaje juntos.
Nuestra madre, una vez me contó (con menos aliento que el que tengo) que estuvo a punto de querer suicidarse, una madre sin su madre es entendible para tal melancolía. Mi abuela se marchó cuando más la necesitábamos. Pero llegó una beba, una pequeña hada que fue mi salvación. Julia empezaba a brotar del vientre de mi madre, de nuestra madre, y es a ella quien le debo haberla tenido.
Hoy me mira con los párpados petrificados, –– ¡y no me podés hablar! ––. Siempre te molestó que fumara, pero nunca me negaste darme dinero para los cigarros. Y ahora que estás casi muerta, no me sueltes la mano te lo pido, Julia por favor... nunca me dejaste que afloje los brazos. Y ahora vos... (*)
El doctor ya me dió la noticia... y como siempre lo hiciste: nunca me vas a dejar solo. Mi pulmón derecho es un manto de nicotina. Gracias Julia. Voy a recibir un órgano de tu cuerpo. Y voy a llevarte conmigo hasta el día que la carne se deshaga en el polvo mismo del que venimos. Hasta siempre Julia... mi Julia.
(*)Este fue el momento en el que me desmayé sin poder decirle adiós.
jn

jueves, 9 de febrero de 2012

Concierto para violín en mi menor


Concierto para violín en mi menor

En la puerta está la salida,
y un mundo sin colores,
pero no existís ya en la cama
desnuda, librada de prejuicios,
y con mi compañía.

Quisiera verte
dormida, desnuda
conmigo, esa sonrisa que
me ataba a la recóndita
fantasía de que eras mía.

Porque eras mía,
eras, no sos, eras no sos,
y no puedo encontrarte,
ni en otro cuerpo,
otra carne. Es verdad,
la respuesta
no sería buscarte
de ese modo,
pero ¿a donde se teje
el resorte que me haga
escapar del averno
de la locura?

El arco se inclina por el puente
dilata unas frases, como lo eran
tus besos. Se expanden
para evocarte
suena triste, pero al menos
sé que si duele es porque sigo vivo.

Un día como hoy,
hubo un intento fallido de
golpe de estado en Venezuela.
La fuerza militarizada, caída,
como tus palabras.
Un día como hoy,
no quería darme cuenta
que ya no me
necesitabas.

Dulce bálsamo en mis venas
rodeo, en que uno,
vuelve eterno a un instante,
creyéndose maestro del tiempo
e ignorante de la vida.

La voz te persigue
por la cuerda del violín,
musa de otro hombre.
Y ahora viene, y llega
la nada. Y todavía no te vas.


Nota: un poco improvisado, creo que es acorde al día. Disculpen las molestias

martes, 7 de febrero de 2012

While she was mine



While she was mine

De golpe se cortó la luz, tirado en el colchón del comedor, voy a prender la lamparita que me gusta por tener un estilo inglés (como el té del que te reías). Que grande se ve la pipa, quiero decir la sombra contra la pared, azotándola con el humo, el incienso de mis manos, las penas del tabaco, pero eso no es lo que importa, sino dónde estás... Mirá la curva de la pipa, la madera esa que tiene el color de tus ojos, como cuando reías, claro. Y crece como un espectro que quiere asustarme, y desaparece con la luz inglesa, y vuelve como un torbellino y seca la garganta cuando miro al techo oscuro. Acá estabas vos, un poco más ciega que cuerda, pero acá estabas. El problema era Lucifer, él no desconfía de los buenos, eso queda claro, el problema de la última cena, el único codo retorcido ya sabíamos donde estaba, antes de comer.

Hoy ví a tu primo con su familia pasar, también a tu padre trabajando, a tus amigas las ví ayer, el tema es que no eran ellas a las que veía, sino a la falta de estar vos. Vos ahí, esa figura que dibujaban mis ojos, del mismo color de la pipa, al menos esa vez que fumábamos del mismo tabaco y que el humo hacia un rodeo un poco travieso en el juego este de querernos, de gustarnos, de encantarnos y hasta incluso de mentirnos. En una aventura que se disfraza entre religión y obsesión, como dos peces que van de la mano saltando de una cascada a la cama, tal vez del living al comedor, o tal vez desde el miedo a quedar solo o quedarse mirando a la sombra que hace compañía, aunque no lo parezca.

No te voy a mentir, es verdad... te extraño y quizá no te lo vuelva a decir, pero es esa cosa que se escapa a las reglas de la filosofía, esa mística que guarda el estilo del blues que nos encantaba, eso eras vos, un torbellino feroz, una bestia insaciable que quiero me devore a pedazos por los centímetros del cuerpo otra vez. ¿Pero me ves ahora?... no, estás mas lejos de lo que estabas, soy el mejor inmueble de esta carpintería. Soy la resaca de la noche que guarda a escondidas los secretos que las estrellas murmuran una a otra mientras te miran dormida del otro lado del mundo. Es eso, el universo extraño, el universo de vos, esa confusión entre rosas y vino que anuda este cuerpo a ese vacío en el espacio, a esa álgebra indescifrable par o impar... ya no importa.
La luz nunca se cortó, porque la conexión no estaba funcionando hace dos meses. A veces sentí que prendía, pero no era la luz, eras vos.