lunes, 31 de diciembre de 2012

último poema


Génesis 28,15.

he pasado mil horas adorándote
debajo de la sombra de los faroles
y es tan lindo verte así sea lejos, a vos,
diosa que no se nombra, letra indescifrable.

he recorrido horas, días, siglos,
con mis alas negras por largas
noches; merodeando distintos astros
buscando, a ver si encuentro
alguno de tus nombres,
alguna aurora de las que bebes
¿sentís –acaso- cómo late
 la inmensa noche?

me gusta volar por el universo,
sobre esa convulsión de mares,
siento que, cada vez que estás
más lejos, más escucho esa
melodía infinita que sale
de tu voz, de tu hermosa voz.

mis alas negras siguen abriéndose
contra el tiempo, contra el viento,
contra mí; son un cometa sangrando
que barren consigo a la tempestad
claro, si mi corazón ya todo lo ha perdido.

Tu belleza es la algarabía donde la flor
se hace fuego para siempre. Ese
laberinto de curvas es tu narcótico cuerpo.
Duerme diosa inalcanzable
seguiré rumbeando a los lugares
que no estás, y te diré los poemas
que más te gusten,  y besaré bocas
que quizá no sean las tuyas,
y me abrazaran almas
que sólo me recuerdan a vos:
como todo, todo termina en vos

Duerme diosa,
la primavera sólo quiere llorar.

jn

Gracias a todos los que leen el blog. Para este 2013 les deseo lo mejor.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

la aguja del reloj

Fuente

Tan exclusiva es la memoria que
en cualquier esquina me concede
un retrato tuyo con tus colores,
tus formas, tus mañas,
como si acaso fueras a volver.

Entonces mis sueños se abren como
flores, flores precoces. Yo los miro.
Veo cómo se alejan estos pájaros
surcando el cielo que yo mismo inventé;
y cómo se disparan hacia tu boca
que es el preciso lugar
donde coinciden la noche y el día.

Porque soy el que te escribe y
no el que te besa.
Soy la distancia, la aguja del reloj,
 el viento que no cambia,
pero no el beso ni sus secuelas.

Parezco un sastre trabajando
con hilos largos, finos,
hilvanando imágenes
tuyas mientras arreglo con
el hermoso hilo de tu voz
el pantalón verde, que dejaste
en desuso y que también
de él te olvidaste.

A veces finjo que todo
ha terminado y vuelven
tus suspiros a acariciarme,
tu sombra a iluminarme,
pero sos vos quien no
aparece venturosa
como la niña que vive
bajo tu sonrisa.

¿Acaso no te animás a morir conmigo
y volver una y otra vez? Acaso no crees
que puedo hacerte feliz sin cadenas,
ni lesiones, sin espantos, ni escalones.

Ese ladrido que busca titubear
a la inmensa luna es mi alma errante.
Pero así, como este poema,
tan sólo conceden un recuerdo inútil
a tu memoria, y quizá a tu vida.

jn

domingo, 16 de diciembre de 2012

Firenze

Fuente
podrías dibujarme
otra vez con ese brillo
intenso de tus ojos
que me hace dueño
de tus silencios
y a veces de la nada

podría perderme
como un rayo eléctrico
que se enreda por tu cuerpo
y empapar tu figura
de bocanadas
que sean infinitas
pero nunca demasiadas

y besarnos con los
dientes hasta sentir
los nervios gritando
como si nunca
hubiesen gritado

y que la luna llegue a sangrar
de alegría, rodando
por tu hermosa cintura
   
y acabar el uno
con el otro
tan bella locura

para que no haya
dos mundos distintos
sino que nos abrace
il ponte vecchio
sobre tu nombre

y mirarnos y perdernos
por los mismos ojos
en los que nos inventamos
y deshacemos como si
fuésemos silencio y nada
a la vez

domingo, 9 de diciembre de 2012

de la memoria

fuente
Quisiera volver a las noches
en que trepaba tu cuello,
con la boca.
Y en ese leve cosquilleo,
sentir
los insolentes latidos
de tu piel, tu carne, de vos.
Era como dibujar a un árbol
desatando pájaros.

Quisiera ser el ángel,
que teje tu cuello,
y que pasa todas las noches
besándote, antes que tus párpados
acaben con la música y
la vigilia, antes que la dicha
beba el color de las pasiones.

Quisiera, otra vez, acostarme junto a vos
y si me pedís besos, te daré estrellas,
miles y miles y tan bellas como vos.
Así volvernos más rojo que la sangre
y derretirnos lentamente
como los relojes de Dalí
sobre el lienzo.

...Creo que este poema, no es
mi mejor soldado. Creo que
esta patria ha sido destronada,
y no me había dando cuenta de ello.
Mejor no preguntes si te extraño
.