martes, 17 de junio de 2014

En cada beso buscaba tu rostro,
sobre tu labio entero, tu cuello inmenso,
en el minuto antes de que se acabe la noche;
y a tu sombra, que me diga dónde está tu cuerpo,
que me enseñe, cómo se hace el fuego,
que me arrastre como un río cargado de
piedras y de profundas emociones.
aún con ropa veía tu torso desnudo
y el cuerpo, el de los dos,
que se fascinaba
de tu aliento a tormenta
que huele a batalla,
tu ojo de huracán,
mis manos enredadas por tu cabello
como tocando una guitarra,
que sin saber cómo, arma una canción
que nos gusta a los dos
y habrá en otro lado
un sabor más intenso que el de tu piel,
el incienso de tu carne,
ese mar lleno de estrellas,
esa luna que sólo te espera a vos
cuando quiero decirte: no te vayas;
que sólo me espera
un perro andaluz

Jn

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